Almendras con cáscara o sin cáscara: cuál comprar y por qué

Comparamos la almendra con cáscara y la pelada: duración, sabor, precio real por kilo y para qué es mejor cada una.

Almendra con cáscara frente a almendra pelada

En el súper casi siempre encuentras la almendra ya pelada, a veces tostada y salada. Pero la almendra con cáscara tiene ventajas que merece la pena conocer antes de decidir. Te las contamos sin rodeos, aunque ya imaginarás de qué lado estamos.

Cuánto duran

Aquí no hay color. La cáscara es un envase natural que protege la almendra del aire, la luz y la humedad. Una almendra con cáscara bien guardada aguanta perfectamente un año. La pelada, en cuanto abres la bolsa, empieza a oxidarse y en pocas semanas puede coger ese gusto rancio que todos conocemos.

Sabor y textura

Al partirla justo antes de comerla, la almendra conserva todo su aceite y su punto dulce. La almendra pelada industrialmente suele pasar por procesos de escaldado, tostado o salado que cambian su sabor.

El precio real por kilo

Ojo con comparar precios a lo loco. De 1 kg de almendra con cáscara salen unos 300 gramos de almendra pelada. Así que, para comparar, multiplica el precio por kilo con cáscara por algo más de tres. Aun así, la almendra de secano con cáscara directa del productor suele salir a mejor precio que una almendra pelada de calidad equivalente.

¿Cuál comprar?

  • Para picar y para guardar en casa: con cáscara, sin duda. Dura más, sabe mejor y comes más despacio.
  • Para repostería en grandes cantidades: la pelada te ahorra trabajo, aunque si tienes tiempo (o ayudantes), partir un saco de almendra con cáscara es otro nivel.
  • Para regalar: con cáscara. Es más bonita, más auténtica y aguanta lo que haga falta.

Si te hemos convencido, elige tu bolsa de almendras con cáscara. Y para partirlas sin destrozarlas, lee cómo partir almendras con cáscara.